El desafío

Las redes sociales se han vuelto uno de los teatros de la discusión política. Son el lugar donde quienes luchan por el poder, buscan el reconocimiento, la atención y la imposición de su punto de vista.

 

No generan la polarización, pero es su campo de acción cotidiano, y cuando ésta más se endurece es donde la desinformación encuentra anclaje.

 

La #desinformación no es una simple acumulación de mensajes aislados, sino un proyecto político para destruir el espacio democrático. Un sistema, disfrazado de “noticias” o no, que busca la espectacularidad y crear un estado mental de cercanía con su audiencia para que confirmen sus creencias e identidades. A corto plazo, pueden generar el caos y el miedo, pero en el largo plazo, son el terreno para las respuestas autoritarias, capaces de restaurar el ”orden perdido”.

 

En el artículo “#Desinformación: Más allá de las noticias falsas” describimos y analizamos el fenómeno vigente que trajo un cambio de paradigma en la comunicación política. Indagamos en su relación con la polarización social y disecciona las estrategias de la desinformación como proyecto político.

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Reflexicons propone una estrategia de comunicación a través de mensajes que movilizan la reflexión autónoma y el diálogo con los interlocutores, a fin de no permitir que las noticias falsas intoxiquen el debate público y las relaciones personales.

UNA INICIATIVA

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